mercredi 17 septembre 2008

NAVEGACIÓN DE CABOTAJE. FRAGMENTO

Después de aquellos acontecimientos, sobrevino un período de calma chicha en Vitraux. No en Sajará, donde Rogelio preparaba todo con una celeridad tal vez excesiva, inapropiada. Se impacientó. Era preciso que Trilla insistiera en el Comité de hermanamiento sobre la necesidad de salir lo antes posible de ese recalmón, pues allá todo estaba listo para la firma del protocolo.
Lo cual no era una trivialidad, teniendo en cuenta que Sajará tuvo incluso que dotarse de un Comité de hermanamiento ex profeso. Pero, en aquel momento, las diversas asociaciones y particulares que lo componían se hallaban trabajando a pleno rendimiento, las subvenciones estaban solicitadas y obtenidas, el plan trazado y aprobado en sesión plenaria del Ayuntamiento ; con algunas abstenciones, mas sin oposición ninguna.
En Vitraux todo el mundo, incluida Danielle, parecía un poco aturdido por tanta precipitación.
-Estas cosas no se hacen así… -balbuceó-. Es preciso disponer de un poco de tiempo para reflexionar…. El Ayuntamiento no posee dotación presupuestaria….
Trilla, a pesar de todo, bailaba sobre un pie, pues el argumento del conocido artículo de Larra titulado “Vuelva usted mañana” se había invertido.
-Tampoco la poseía el de Sajará antes de solicitarla –dejó caer, sin conseguir matar por completo la expresión de un malvado contento que pugnaba por aflorar a su rostro.-
-Empecemos por poner en funcionamiento el intercambio entre los dos Institutos de enseñanza –contemporizó, un tanto confusa, Danielle- y según como vaya la cosa veremos…
Rogelio Roig, al teléfono, se subía por las paredes.
-¡Solicita una entrevista con la Sra. Diop !
No fue fácil obtener esa cita. Trilla tuvo que ir adrede varias veces al Ayuntamiento, dejar varios mensajes en el contestador automático de la azacanada regidora que al parecer se desuñaba trabajando para la cosa pública a diestro y siniestro, recabar incluso la intercesión de Danielle.
Al fin le fue acordada. Lo recibió correctamente en su despacho situado en el sótano.
Trilla tenía noticia del carácter más bien autoritario de la regidora de cultura, profesora también ella, de inglés, pero profesora de ésas de convicción y de vocación, de las que saben como tener a raya a los alumnos y no se traicionan jamás, empleándose en dicha labor con tenacidad y constancia. Al contrario de Trilla, que podía llegar a jugar con fuego, permitiéndose, a veces, bromear, incluso con las clases más difíciles. Mas la Sra. Diop era seria, muy seria y guapa. Sobre todo los latinos, y medio africanos, de Sajará eran, sin excepción, partidarios de esa doctrina.
-¡Ché –exclamaría en el futuro Rogelio después de haberla conocido, ya más tranquilo- mira que es guapa !
Guillermo decidió jugar el todo por el todo. A veces no es mal método aplicado a los que lo conocen muy bien y saben apreciarlo mejor que nadie por practicarlo ellos mismos todos los días.
-Si no quieren ustedes concluir este hermanamiento, no tienen más que decirlo. Pero, por favor, háganlo cuanto antes pues Sajará está siendo requerida de manera insistente por una ciudad italiana.
Lo cual no era del todo falso. El efecto, en todo caso, fue el perseguido. La Sra. Diop casi se vuelve blanca de la emoción. Y tal vez de la ira. No replicó.
-De no ser el caso –prosiguió Trilla- conviene acelerar la marcha, pues Rogelio Roig ha obtenido una subvención especialmente consecuente de parte de Bruselas, la cual, si no es empleada dentro de un plazo, que por cierto ya se está quedando corto, tendrá que ser devuelta.
A las pocas semanas, la Sra. Diop, acompañada por una delegación compuesta exclusivamente de miembros electos del consistorio, se hallaba en Sajará. Guillermo llamó al móvil de Rogelio para ver cómo iba la cosa y los encontró a todos en buena armonía, con un ánimo excelente que hasta se percibía por el auricular, sentados a la mesa de un restaurante dispuestos a partir un piñón, alrededor de una paella. Habló con ambos y todo parecía desenvolverse a pedir de boca. Rogelio le declaró en tono confidencial :
-¡Ché, mira que es guapa !
Alea iacta est.
A partir de dicha visita, el expediente se instruyó mucho mejor, aunque no con la celeridad que debía. Dilación que iba a pagarse cara, en su momento.

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